miércoles, 24 de agosto de 2016

RUTH PILMAIKEN







FUCHEN ¿DE QUIÉN ERES HIJO?

 

Hijo del silencio, de una sombra sin rostro,

de la cobardía que tiñó tu identidad

delincuente sólo por haber nacido.

Abrieron tus ojos con la palabra vergüenza,

cuando nadie oprimió tu llanto

un almud midió la miseria circundante,

la romana el peso de las conciencias,

la callana cuna de tu cuerpo,

el humo cocinero de aguas

se colaba entre las paredes

comunicando un arribo inesperado.

¿Qué estrella anunció tu nacimiento,

qué cielo desmembró plumas de ángeles,

para bendecir el heno que te sustentaba?

Destiñeron el arco iris de tu camino;

creciste escondido entre los trigales

arrancando de la porca,

del harnero mal intencionado,

del Quijote que te descubrió

marchitando culpas dibujadas en tu rostro.

Eres la señal de la injusticia,

remezón austero de la mirada que camina

plasmada en muchas tristezas

buscando zapatos para pisar sus huellas,

recogiendo voces para grabar

sonetos a un padre ausente,

silenciando miedos para no quedarte solo,

modelando con barro tus sueños eternos.

Fuchen ¿de quién serás hijo?

balbucean los perros,

mientras cargas las presiones

con las penas de tu madre

y las necesidades amarran culpas

en la montura oxidada.

¿Quién es el hombre que olvidó

la dulzura en un lado del camino?

lavó sus hombros en las aguas de Pilatos

mientras su reflejo es un ángel

de alas quebradas por el empedrado

que los cruzó en un momento.

Fuchen, te tragaste la sonrisa

al ver su cabeza descolgada

y sus ojos arrastrándose

buscando el color de la vergüenza,

sólo recoges la tristeza de tu madre

aporreada en ese camino tantas veces,

todas las veces de esperas infinitas

las que le vio venir a consolarte.

 

 

 

 

OLVIDADOS

 

Le crecieron alas

a esas nobles cenizas

que cayeron cual hojas

en la cuna del mar.

 

Despertaron las olas

agitando pañuelos

con colores de espumas,

con destellos de cielos.

 

Azotando las rocas

para dar el consuelo

a la madre y los hijos

que del cerro le ven.

 

Alma de mi puerto

convertida en gaviota

graznando melodías

sobre pisadas rotas.

 

Ancladas en el mar

con tuercas de ascensores,

con trozos de metal

de barcos y cañones.

 

No se desmiembre el cielo

del que soltó la cuerda

de viajes por gavillas

y laureles de valor.

 

Con madera mojada

y trocitos de perlas

tallaremos trofeos

y barquitos de amor.

 

Que la brisa no borre

el abrazo que vuela

que se hizo llovizna

para llegar a ti.

 

Que la bruma no espante

su silueta dormida

sumergida en los mares

como flor de alelí.

 

¡Corazón de valientes,

héroes olvidados

que sólo un 21

los hacen revivir!

 

 

 

SÚPLICA REBELDE.

SE BORRA PERO NO SE OLVIDA.

 

¡Por qué oprimes la lluvia de mis palabras!

deja que el ave albergue

en la nube más frondosa,

por la arboleda de los rieles trémulos,

que sostienen mi plegaria.

 

Quiero pintar de rojo los pétalos de mis noches,

las hojas, esperanza verde de mis días,

escribir te amo en los raudales de Magdalena,

con la pasión Montesco Capuleto,

los valses de Strauss,

el  Opus Dei del mundo.

 

No quiero soñarlo dentro de mis quejidos

ni cabalgar su aroma, simplemente amanecerlo,

quiero que mis versos cuantifiquen sus rimas,

parir mis frases en los charcos de la sociedad

que azota mi descendencia.

 

Mori-Naci-Vivendi-Vinci.

Morí-Nací-Viví-Vencí.

 

Quiero comprar tiempo

para que Neruda me entregue

su más largo suspiro.

Romper recetas que mutilan mis sentidos

borrar fórmulas que adormecen trinos

de ruiseñores nativos.

 

¿Por qué no pintar páginas de inmaculados destellos?

Diluir los colores banales, porque el mundo se está plagando de ellos.

Dot. Pod. porquerías, porquerías.

 

Quiero creer que la Biblia no tiene errores

como mi poesía

Y decidir mi apego a sus entrañas.

Deja que los hombres conozcan el segundo nombre de María

Esperanza, esperanza en mis versos

que imitan la poesía

Mori-Naci-Vivendi-Vinci.

 

 

 
Ruth Pilmaiken (en mapudungun, “golondrina") es el pseudónimo de Ruth Huenupil Sanhueza, nacida en el sector de Lobería, en la comunidad mapuche Lafquenche del valle de Pilolcura. Participó en el Grupo Literario La Mano y es integrante de la Agrupación de Poetas Itinerantes Rubén Darío, de Valparaíso. Ha participado en numerosas presentaciones literarias; varias publicaciones colectivas y en 2012, bajo el patrocinio de la I. Municipalidad de Quilpué, publicó su primer poemario individual, titulado “Espíritu del Cielo”.


 

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